1. Yo
pues, preso en el Señor, -Pablo es "un prisionero en el Señor".
Era un prisionero a causa de su posición en Cristo.
…os ruego
-Este verbo "rogar" es la misma palabra que encontramos en Romanos 12:1, cuando Pablo dijo "os
ruego por las misericordias de Dios". No era un mandamiento del monte
Sinaí, donde se entregó la ley con fuego y truenos; era el ruego delicado del
que trata de persuadir con amor.
…que
andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,
-O sea, que
tenemos que vivir como es digno de la vocación o llamamiento que hemos
recibido. Es un llamado a vivir en un nivel acorde con la posición que tenemos
en Cristo. En Filipenses 1:27 Pablo
dijo: "27Solamente os ruego que os comportéis como es digno del evangelio
de Cristo, para que, sea que vaya a veros o que esté ausente, oiga de vosotros
que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del
evangelio". Y en Colosenses 1:10
escribió el apóstol: "10. Así podréis andar como es digno del Señor,
agradándolo en todo, llevando fruto en toda buena obra y creciendo en el
conocimiento de Dios". Además, Pablo señaló hacia su propia vida como un
ejemplo del andar del cristiano, en Primera de Tesalonicenses 2:10, cuando dijo: "10. “Vosotros sois
testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprochablemente nos
comportamos con vosotros los creyentes".
2. con
toda humildad -"con toda humildad", lo cual quiere decir, una
mente que no es altiva. Usted sabe que Pablo
practicaba lo que predicaba. Es lo opuesto al orgullo y al leer la historia del
apóstol Pablo, usted encontrará que él actuó con humildad.
Historia -1
El contraste de actitudes lo encontramos en una historia que ya hemos
mencionado en otra oportunidad. En cierta ocasión un joven estudiante de un
seminario había sido enviado a predicar a una Iglesia conocida. Bien, él estaba
muy orgulloso porque lo habían llamado a él para pronunciar un sermón en esa
gran iglesia. Así es que, hacia allí se dirigió y debemos destacar que él nunca
había tenido ninguna experiencia detrás del púlpito. Era un joven muy
inteligente en su clase y en su estudio, pero cuando se puso de pie ante aquel
grupo de gente experimentó algo que nunca había sentido antes, y fue el temor
de hablar en público. Él se había olvidado de todo lo que tenía pensado decir,
pues se había aprendido el mensaje mayormente de memoria. Así fue que, a
tropezones, expresándose con gran dificultad pudo ocupar el tiempo establecido.
Una anciana que se encontraba en la iglesia se le acercó al terminar la reunión
y le dijo: "Joven, yo le estaba observando esta mañana y me gustaría
decirle que si usted hubiera subido al púlpito en la forma en que se bajó de
él, entonces habría bajado de él, de la forma en que subió". Él había
subido al púlpito con mucho orgullo, pero había bajado de él con humildad.
Historia -2
Se cuenta una historia acerca de un grupo de personas que fue a visitar
el hogar donde había vivido Beethoven en Alemania. El guía los estaba llevando
por diferentes habitaciones y llegaron a una donde se encontraba el piano de
Beethoven. Al finalizar su explicación, el guía le dijo al grupo de turistas
que si había alguno entre ellos que quisiera sentarse al piano por un momento y
tocar alguna obra podría hacerlo. Y todas las personas que allí se encontraban,
literalmente se abalanzaron sobre el piano. Sólo un anciano se abstuvo de
hacerlo. Después que todos hubieron tenido su oportunidad el guía le preguntó a
este anciano: "¿No le gustaría a usted sentarse ante el piano y tocar un
poco?" Y el anciano respondió: "Oh, no, no soy digno de
hacerlo". Y el nombre de ese anciano era Paderewski, célebre pianista y
probablemente el único hombre de aquel grupo que era digno de tocar el mismo
piano que había pertenecido a Beethoven. Y él fue el único que no quiso
hacerlo.
Con cuanta frecuencia muchos cristianos se lanzan a realizar actividades
sin estar especialmente dotados para llevarlas a cabo. A veces decimos que no
hay gente suficiente como para realizar trabajos y actividades de la iglesia.
Pero hay otro extremo, cuando personas intentan hacer cosas para las cuales no
tienen un don específico. Necesitamos que el Espíritu Santo controle esas
situaciones, creando en nosotros una actitud de humildad.
La humildad es una especie de buque insignia de las virtudes cristianas. El
apóstol Pablo, escribiendo a los Filipenses
2:3, dijo: "Nada hagáis por rivalidad o por vanagloria; antes bien,
con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo".
El Señor Jesucristo se caracterizó por su humildad. Recordemos que dijo, según Mateo 11:29: "Llevad mi yugo sobre
vosotros y aprended de mí: que soy manso y humilde de corazón". Hay muchos
creyentes en la actualidad que tienen orgullo por su raza, por su lugar de
origen, por su posición y apariencia, y en realidad hasta están orgullosos de
haber sido salvos por gracia. Necesitamos permitir, estimado oyente, que el
Espíritu Santo nos controle para poder andar en humildad y mansedumbre.
…y
mansedumbre, -o sea de
amabilidad y benignidad de carácter. Pero esa afabilidad no significa
debilidad. Hubo dos personas de la Biblia que se destacaron por su mansedumbre.
En el Antiguo Testamente fue Moisés, y en el Nuevo Testamento, el Señor
Jesucristo. Cuando observamos a Moisés descendiendo del monte Sinaí y quebrando
las tablas de piedra, y escuchando lo que le dijo a su hermano Aarón y a los
israelitas, no calificaríamos su actitud de amabilidad y benignidad. Pero, Dios
así la consideró. Y cuando el Señor Jesús se dirigió al templo y expulsó a
todos los que estaban allí haciendo negocios ¿actuó con mansedumbre? Por
supuesto que sí. Es que, en la práctica, el sistema del mundo opta por una
definición de mansedumbre que la convierte en un sinónimo de debilidad. La
Biblia describe a la mansedumbre como una disposición a cumplir la voluntad de
Dios, no importa cuál sea el costo. La mansedumbre consiste en inclinarse ante
la voluntad de Dios.
…soportándoos
con paciencia -Es la capacidad para padecer o soportar algo sin
alterarse, o la facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho y no lo
hemos recibido. Es un fruto del Espíritu Santo, como podemos ver en Gálatas 5:22.
… los
unos a los otros en amor -. Colosenses
3:13 completa esta idea diciendo: “Soportaos unos a otros y perdonaos unos
a otros, si alguno tiene queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó,
así también hacedlo vosotros". 1
Juan 4:7 “Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo
el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. 8. El que no ama no conoce a
Dios, porque Dios es amor.… Romanos 12:10 (NVI) “Ámense los unos a
los otros con amor fraternal, respetando y honrándose mutuamente.”
3. solícitos
en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;
- El Señor
oró por esta unidad en Juan 17:21,
diciendo: " para que todos sean uno; como tú, Padre, en mí y yo en ti, que
también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me
enviaste". El Espíritu nos ha bautizado en un cuerpo. Recordemos que Pablo
dijo en Primera de Corintios 12:13:
" porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, tanto
judíos como griegos, tanto esclavos como libres; y a todos se nos dio a beber
de un mismo Espíritu". Ahora a los creyentes se les pide que conserven la
unidad que el Espíritu ha logrado. Nosotros no podemos crear una unidad. Ni
podemos forzarla. Sólo el Espíritu Santo crea la unidad. Pero nosotros debemos
mantenerla. Todos los verdaderos creyentes en Cristo Jesús pertenecen a un
cuerpo, y tendríamos que ser conscientes de que somos uno en Cristo.
4. un
cuerpo, - No se trata de una congregación religiosa en particular, no es un cuerpo
denominacional, se trata de la iglesia como un organismo vivo. Un solo cuerpo.
Aquí se refiere al número total de creyentes, desde el día de Pentecostés hasta
que Cristo recoja a Su iglesia. Este cuerpo también es llamado la iglesia
invisible, pero esta denominación no es totalmente exacta. Porque los
verdaderos creyentes están siempre visibles.
…como
fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; - Los
creyentes han sido llamados en una misma esperanza de vuestra vocación. La
iglesia ha sido llamada a un mismo destino, a la gloria de Dios: alumbrando los
ojos de vuestro entendimiento, para que
sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su
herencia en los santos, Efesios 1:18. Es Dios quien nos ha colocado en un mismo
cuerpo (el cuerpo de Cristo, la iglesia) y el Espíritu Santo garantiza nuestro futuro glorioso.
Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en
nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Romanos 5:5.
5. un
Señor, -O sea, el Señor Jesucristo. Su señorío sobre los creyentes crea y
convierte en realidad la unidad de la iglesia.
…una fe, -Se refiere
el cuerpo de la verdad llamado en Hechos 2:42 la doctrina de los Apóstoles.
Cuando ésta es negada, se producen divisiones. Tiene que haber una base, un
fundamento para que se produzca la adhesión de los creyentes. Y esa base es la
doctrina correcta. La conducta siempre
se sustenta sobre la doctrina. Si queremos tener buena conducta debemos
primeramente tener buena doctrina.
Parte de la conducta que resulta de aceptar la sana doctrina tiene que
ver con la unidad. El apóstol Pablo no exhorta a buscar la unidad, porque la
unidad ya la tenemos. El apóstol Pablo exhorta a guardar con solicitud la
unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
Lo que está diciendo Pablo es: Procuren mantener la unidad que proviene
del Espíritu Santo, por medio de la paz que une a todos. Luego, Pablo menciona
las áreas particulares de unidad: El cuerpo, el Espíritu, la esperanza, el
Señor, la fe, el bautismo y Dios y Padre.
…un
bautismo, -Todos creían lo mismo que a las grandes verdades de
la religión; todos habían sido admitidos en la iglesia por un bautismo, con
agua, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, como el signo
de la regeneración. *Mathew Henry
6. un
Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. -Se refiere
a la paternidad de Dios, en cuanto a los creyentes. Ya que sólo hay un Padre,
Él no es el Padre de los que no son creyentes. El carácter de hijos se recibe
sólo por medio de Cristo. La unidad de los creyentes produce una marcada
diferencia entre los creyentes y los que no son creyentes. Él es el Padre de
todos aquellos que le pertenecen, por haber sido regenerados.